En palabras de Alex McCluskey rescatadas de su libro "A Mi Manera" refiriéndose
a Patricia Dean dice:
Antes que nada quisiera decirles que la Sra. Vikki Carr es una señora en
todo el sentido de la palabra, y además de su personalidad como artista y su voz
esplendida ("que fue un regalo de Dios" como ella siempre lo dice) tiene una
sencillez y un carisma único.
Ella fue, es y seguirá siendo una de las "celebrities" (celebridades)
de los Estados Unidos, a tal punto que tiene anécdotas increíbles propias, que
servirían para escribir más de un libro con ellas.
Ganadora de varios Grammys por sus grabaciones, cantó ante Presidentes
Americanos y Reyes de Inglaterra, llevando siempre adelante la calidad y calidez
de su forma de ser. Participó en el frente de batalla junto a Danny Keye, para
animar y distraer a los soldados en la guerra de Vietnam y en sus presentaciones
en México siempre fue considerada como una de las grandes figuras del show
bussines y, además, la quieren como si fuera nacida en México.
Corría el año 1983 y con Vikki Carr ya habíamos hecho algunas contrataciones
esporádicas y fue Hugo López (Publishow Internacional S.A. - México D.F.) quien
la interesó en realizar una serie de presentaciones en todo el territorio
mexicano, presentándose en los Palenques y las Ferias de todos los estados.
Fue entonces que Vikki valorando esta opción, firmó un acuerdo con nuestra
empresa para trabajar en exclusiva a partir de ese momento.
Se inició cantando en las Ferias y al mismo tiempo logramos que grabara un disco
con temas rancheros, donde incluyó un tema del maestro Rubén Fuentes que se
tituló "Ni princesa ni esclava". Fue con esta canción con la que le otorgarían
el "grammy" de ese año. Luego de este logro, Enrique Mabú uno de los principales
empresarios de palenques del país, acordó un contrato con Hugo, para presentar a
Vikki en los mejores palenques del país, bajo la condición de que ella aceptara.
Como Vikki nunca había cantado antes en un palenque, decidimos hacer una prueba,
asesorados por Chucha Rodríguez, una de las mas importantes representantes de
los palenques de esos años, en la Feria de San Luis Potosí y allí en ese
palenque probar y ver si le gustaba cantar para ese público y en un lugar fuera
de lo común para una artista de esa jerarquía.
Hay que señalar que Vikki Carr era una artista de ascendencia mexicana, pero que
vivió toda su vida en los Estados Unidos y que sus costumbres y sus hábitos eran
los del país del norte. Sin embargo también le encantaba todo lo mexicano, desde
su comida, hasta sus canciones. En sus primeras presentaciones apenas si le
hacía al español, le ponía mucho acento gringo, pero con el tiempo y al hablarlo
a diario empezó a mejorar tremendamente su vocabulario y pronunciación a tal
punto que ya no necesitaba de ayuda en sus entrevistas con la prensa y sola se
hacía entender.
Ese primer palenque en San Luis Potosí fue apoteósico, a tal punto que lo más
representativo de la vida política y social de la ciudad concurrió a verla y a
aplaudirla. El Sr. Gobernador acompañado por su señora esposa, lo más granado de
la sociedad potosina que se deleitó con sus canciones, que la aplaudieron a
rabiar. Vikki no pudo aguantar las lágrimas por la emoción de estar viviendo
semejante momento.
Para quien no conoce un palenque, les cuento que se trata de un lugar donde el
escenario, que es el mismo lugar donde antes del espectáculo pelean los gallos
de riña, es un anillo central de diez metros de diámetro, rodeado de cinco mil
personas ubicadas en la graderías como asientos.
Ello representa una suerte de embudo en el que las paredes del mismo
representa las graderías, en distintos niveles, y mas abajo esta la platea con
butacas mas cómodas para el publico que le gusta estar mas cerca del espectáculo
y por ultimo esta el orificio de vaciamiento que es el lugar donde se encuentra
el artista, y además es donde previamente pelean los gallos.
Comprenderán que este se encuentra prácticamente rodeada por el público, salvo
en el corredor que sirve de acceso y salida de la arena. Público por el frente,
por los costados y por la espalda, que hace, cuando los aplausos son intensos,
se lo sienta como una fuerza abrumadora que desciende por las graderías desde
todos los puntos cardinales y golpea al artista con fuerza estremecedora.
Eso hizo que Vikki después de esa primera e impresionante experiencia, decidiera
seguir presentándose en casi todos los palenque del territorio mexicano,
cosechando ovaciones, flores, regalos y piropos por doquier.
La entrada y la salida del ruedo, especialmente en esta última instancia, cuando
terminaba su presentación, eran sumamente complicadas, avasalladoras e
impresionantes. La gente la aclamaba y la victoreaba de tal manera que Vikki
salía inundada en lágrimas que la cegaban, emocionada al extremo de que no sabía
a donde dirigir sus pasos, por lo que prácticamente había que sacarla alzada
hasta la camioneta que la llevaría al hotel en que se alojaba.
Los palenqueros de todo México se sumaron a programar sus presentaciones y con
ello lograban éxitos importantes, presentando artistas de la jerarquía y calidad
de Vikki, haciendo que el público colmara su capacidad.-
Con ella recorrí casi tres años seguidos todas las ciudades del territorio de
México e incluso algunas de menor tamaño que las capitales, que lograron cumplir
con los requerimientos necesarios para su presentación.
El grupo de músicos que la acompañaban, todos de un gran nivel, disfrutaban y
vivían con gran entusiasmo cada uno de sus espectáculos, ya que ella los animaba
a participar en todo y lograba con esto comunicarse con más fuerza con ese
público tan entusiasta.
En casi todas sus presentaciones, gente del público le obsequiaba en plena
actuación, ramos y ramos de flores que ella aceptaba y agradecía muchísimo. Los
vendedores de flores, la idolatraban a Vikki ya que cuando ella se presentaba en
un palenque, sus ganancias aumentaban considerablemente.
Los viajes por cada una de las regiones de México tenían el encanto de una
convivencia y armonía de grupo, conmovedoras. Nada escapaba a ello, las comidas,
cumpleaños o festejos por la causa que fuera, hacían que cuando llegáramos a
destino, disfrutáramos cada minuto de la estancia en él.
Dirigía la orquesta Pocho Pérez, un gran músico de origen uruguayo, que tenía
toda una vida de vivir en México.
Gran amigo y excelente persona, formidable pianista y gran director musical,
Pocho, era muy conocido y querido por todo el público mexicano por su trabajo
con Pedro Vargas y por toda su obra musical en esos años.
Cuando falleció Pocho Pérez, hecho que lamentamos profundamente, perdíamos a un
gran amigo con el que compartimos y vivimos momentos inolvidables, pero
encontramos en Luigi Lazareno a un excelente músico, virtuoso pianista,
profesional 100% y también un gran amigo. Este tomó la dirección musical del
espectáculo de Vikki y alcanzamos con él una fuerza que se manifestó en su
impecable incorporación a la mística que movía al grupo y con el que
compartíamos en todas las ciudades y presentaciones que se fueron realizando.
Luigi tenía un temperamento y un porte fuerte, que transmitía seguridad a sus
músicos y a Vikki, lo que aportaba a la fuerza y tranquilidad con la que cada
uno participaba en el espectáculo. En esta oportunidad agregamos dos trompetas a
la banda que daban el sonido ideal para los temas mexicanos y la fuerza
necesaria para las canciones americanas del show.
Cuando íbamos a presentar el espectáculo en USA, donde Vikki gozaba también de
un tremendo reconocimiento, lograba hacerles entender a los americanos el sentir
de los latinos en sus canciones en español y antes de cantarlas, les traducía el
significado de lo que la letra decía. Esto les encantaba a los americanos que
podían seguir la canción, que aunque no entendían el español con que Vikki la
estaba cantando, se imaginaban el significado de su letra. Vikki mezclaba mucho
en sus espectáculos canciones en ambos idiomas.
Además de los músicos viajaba con nosotros un excelente y virtuoso maquillador,
que además de ser un artista en su metié, era uno de los grandes animadores de
todos esos momentos que vivíamos en cada gira, tanto nacional como
internacional.
Siempre de buen humor, contagiaba a Vikki y a todos los integrantes del grupo su
simpatía, agudeza y picardía, su nombre. Moisés Carrera.
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Matías McCluskey
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